Robles centenarios, fresnos, pinos, sauces, hayas, cedros, retamas, rosales silvestres y un largo etcétera de árboles y arbustos se funden con las plantas ornamentales que rodean el exterior del hotel.

El edificio es una casa de piedra que data de 1940, restaurada al efecto confiriendo al conjunto una gran armonía arquitectónica, que se integra en la montaña como parte de ella.

Seis de las ocho habitaciones cuentan con amplias terrazas en madera y tres de ellas disponen de sofá cama adicional para dos personas. Todas las habitaciones están equipadas con minibar, teléfono, televisión y sistema Wi-Fi gratuito.

Los baños, al igual que las habitaciones, son todos diferentes y amplios predominando el equipamiento de grandes duchas con hidromasaje. Una de las suites principales cuenta con bañera de hidromasaje y la otra con sauna.

La decoración del hotel se completa con obras originales de pintura y escultura realizadas respectivamente por los artistas Enrique González y Maribel García.  La zona común está compuesta por un ala de descanso, con chimenea tradicional y el otro ala está destinada a comedor para los desayunos, que se sirven con amplio buffet donde se ofrece una gran variedad de productos de primera calidad, desde embutidos ibéricos hasta bollería y panadería recién horneada y huevos fritos.